Todos recordamos lo que ocurrió el pasado agosto del año 2012, en cuando en Zaragoza se produzco una “restauración”  de una pintura en el Santuario de Misericordia que dividió al público: por un lado teníamos quienes apreciaban el arte de la misma, mientras que otros declararon que era un auténtico despropósito.

En cualquier caso, y aunque los vecinos no lo vayan a reconocer, lo cierto es que ya muchas personas aluden a la pintura del eccehomo para situar este municipio a lo largo del mama. Otros, incluso, agradecen a Cecilia Giménez que les haya dado a conocer. Recordemos que ella, en su intento de arreglar el deterioro que la humedad había causado en el lugar, terminó en una restauración no autorizada que no tardó en conocerse a lo largo de todo el mundo.

Sin embargo, en Borja ya no quedan más que restos de ese momento. Tan solo hay una tienda de vinos en las que se comercializa botellas con la imagen del ecehomo. Eso si, en el Santuario de Misericordia, el eccehomo sigue en el mismo estado en el que estaba; aseguran que si se hubiera tapado en su momento, nadie habría visto la pintura